Todos llegado el momento, pensamos en el mañana, en algo próximo o en
algún día. Algunos incluso se atreven a ponerle fecha a sus sueños y añoranzas mientras
en su actualidad, sus acciones distan de toda lógica y coherencia. Sólo se
entregan al sueño del.. “algún” día, sin la menor idea o indicios de poner en
acción aquello que a la postre, se convertiría en los pasos que finalmente lo
dirigirán a aquello que tanto se añora.
Otros muy singulares, se refugian detrás de una narrativa que a todas luces,
son excusas superficiales que denotan su resignación por tomar decisiones impulsivas,
precipitadas, o, lo peor, simplemente cometieron un gran error que ahora en su
actualidad estropea los planes soñados que hoy se le presentan provocando la
frustración; por lo que ocultan su arrepentimiento con disfraces de superación.
Esforzándose por pertenecer a los estándares
de grandeza, soñando con pertenecer a la élite.
Todos desde niños anhelamos algo.
Ser profesionistas (de acuerdo a los cánones familiares).
Algunos construimos o soñamos con infinidad de cosas que a pesar de las
dificultades y los obstáculos que la vida misma nos presenta, todo aquello lo
convertimos en inspiración aun y con la hostilidad que esto pueda representar
en alguna etapa.
Con el correr del tiempo, cuando la madurez ha llegado, las perspectivas
toman forma. Para esas alturas de la vida con la experiencia acumulada y con
más enfoque y los pies en la tierra, uno busca materializar esos anhelos y esos
sueños que se quedaron en el tintero, en el cajón de proyectos futuros.
Ya plantados en la realidad, con los sueños de niño los cuales, gran
parte de ellos, desafortunadamente se quedaron y se perdieron en el viento pues
no todo es posible en el mundo consciente, no todo
es posible en la realidad que se vive cuando
maduras.
Es así, que diseñamos una vida, planeamos, organizamos y atamos los
hilos conductores fijándonos en el presente y seguimos planeando el futuro.
Terminamos analizándolo.
Si, analizando si existe, y cómo sería de ser así. Y no perdemos la fe
en ello y decretamos ese sueño, ese gran anhelo personal hablando al eterno, al
universo, a la vida misma.
¡No sé cómo sea el futuro!
No sé cómo sea el futuro.
Sólo deseo que tenga un lindo par de ojos, una hermosa cabellera rizada y
una hermosa sonrisa que me llene de energía.
Que ataviada con su vestido y coquetas sandalias, me tome de la mano y
me lleve a su mundo con su juego de té en compañía de sus muñecas.
Le dedicaría tiempo infinito a escuchar las historias que seguramente
tendrá un sinfín de ellas mientras
tomamos el té, acompañado de pastelillos y galletas preparados por ella en su
dulce imaginación.
Será genuina, con mentalidad, con altura de miras y criterio propio,
capaz de priorizar y tomar decisiones sin influencia de nadie.
¡No sé cómo sea el futuro!
No sé cómo sea el futuro.
Pero deseo y decreto sea un hermoso lobo con un carácter como el de
quien escribe. Que sea ecuánime y comprenda desde pequeño que la vida no es
fácil, que es todo un reto y que tendrá
que lidiar con ello y tras esto, podrá
ser todo lo que él decida y sea dueño de su historia. Aprenderá también que no todo
el que te rodea te valora.
Seré su compañero en los juegos, lo acompañaré en sus sueños e ideas. Seré
su guía y él será mi fortaleza e inspiración.
Aprenderá a amar, admirar y a respetar a la madre naturaleza más que yo,
pues comprenderá la importancia, el valor, su generosidad y su fortaleza.
Quizás pelé con alguien alguna vez, y él sabrá qué hacer si resulta
victorioso o si resulta vencido.
Encontrará a una mujer que lo
amará o quizás, le rompa el corazón, o viceversa; porque en cuestiones del
corazón jamás se sabe. Pero si resulta una buena mujer, seguro estoy que la
hará muy feliz, se entregará a ella, siempre será su respaldo y apoyo. La impulsará
en todo momento y aún sin conocer el
entorno en el que ella se desarrolle, aún así, él encontrará la forma de
respaldarla. Eso es lo que caracteriza a su padre.
No sé en qué dirección provengan.
No sé con quien lleguen, sólo sé
que los amaré, y adoraré a quien los
traiga consigo.
¡No sé cómo sea el futuro!
No sé cómo sea el futuro, pero quiero estar ahí.
Con ella y mi par de cachorros.
A ella le entregaré todo.
Será el amor de mi vida.
Con quien tomaré la carretera a una ciudad encantadora la cual, recorreremos
llevándola del brazo y llenándonos de su esencia e historia.
Ella sabrá conquistarme, mientras, yo le escribiría robándole la
inspiración a una hermosa puesta de Sol, a una tarde lluviosa o al esplendor de
la luna.
Será el amor de mi vida. Con quien tomaré un vuelo a un país soñado que
ambos anhelamos y hemos soñado.
Un país que nos maraville y nos robe el corazón inspirándonos a volver pronto.
Será mi inspiración, mi reina, mi amor, mi cómplice y mi amante.
Pero más será mi reina, lo más grande de mi vida.
Tendrá todo mi tiempo y respeto, seremos quienes tomados de la mano caminaremos
junto a ellos, por supuesto con el firme propósito de hacer de ellos buenos
seres humanos. Merecedores de la grandeza de la tierra y de la vida.
Porque!!
No sé cómo sea el futuro.
Pero lo quiero construir.
(FIN)























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